-VINCIT OMNIA VERITAS-
"En un tiempo de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario."
En los
tiempos que corren, estamos tan acostumbrados a escuchar y decir mentiras... que
cuando alguien dice la verdad nos sentimos engañados y nos extraña. Para nosotros es más fácil creer que una persona miente, es más fácil creer las mentiras, que pensar que está siendo sincero.
El hecho
es que la verdad siempre sale a la luz, las mentiras nunca se sostienen. Es
mucho mejor decir la verdad, aunque duela, antes que mentir para no hacer daño,
porque el momento en el que la verdad se descubre… (Y siempre se descubre) la
traición es mayor.
Yo soy de
esas personas que prefieren siempre la verdad por delante, me gusta que me
digan las cosas claras, y yo decido si me duele o no, si lo perdono y lo olvido… Pero sobre todo, siendo sinceros en todo momento.
Porque si te hacen daño lo puedes superar, duele y cuesta pero se supera, en cambio si te mienten... el dolor se ancla en ti y se niega a irse. Porque una mentira duele más que una dura realidad y siempre tendrás el miedo a que te engañen de nuevo.
Prefiero
verdades que me duelan, antes que mentiras que me maten.
Lo malo
de las mentiras, es que ponen en duda todas las verdades y hacen que pierdas la
confianza y vivas con el miedo a ser engañado de nuevo.
“La
sinceridad duele a aquellas personas que viven en un mundo de mentiras”.
La
mentira más común de todas, la que decimos a diario, aunque nadie se la crea…
es “estoy bien”.
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