Decisiones… tan difíciles de tomar y tan
fáciles de juzgar.
Nos pasamos la vida tomando decisiones,
algunas son triviales: pantalones blancos o negros, lápiz o boli… y otras decisiones marcan el rumbo de nuestras
vidas: vivir en España o en Inglaterra, elegir una carrera u otra…
La vida se basa en tomar decisiones y
seguir con ellas hasta ver qué pasa, si es la decisión adecuada o si te has
equivocado. Pero lo cierto es que nunca sabes si será la decisión acertada o si
será el mayor error de tu vida hasta que haya pasado. Pero debes probar, debes
mojarte y debes decidir.
La peor decisión de todas es no decidir
nada, estar impasible y perder oportunidades. Así que decide, prueba, equivócate.
Y si luego no te gusta tu decisión… pues toma otra decisión que te lleve a donde
estabas y vuelve a empezar. Enlaza tus decisiones hasta que te lleven al lugar en
el que quieres estar. Fíjate metas, decide y llega hasta ellas. Así el día de
mañana, cuando eches la vista atrás, estarás orgulloso de tus decisiones y de
tus cambios, y te gustará el camino recorrido, todo lo aprendido para bien y
para mal.
Pero lo más importante… decide.
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