“Me interesa el futuro, porque es el sitio donde voy a pasar
el resto de mi vida”
Muchas veces pensamos en el pasado, pasamos horas y horas recordando eventos ya ocurridos.
Nos gusta recordar
aquello que hemos vivido. Y es que de
todo se aprende: los buenos momentos nos encanta revivirlos una y otra vez, recordar
lo felices que éramos o lo bien que nos salían las cosas. Y lo malo… nos recuerda qué no debemos repetir. Fallar es la mejor manera de aprender, ensayo y error.
Pero lo cierto es que el pasado nunca vuelve, y no sirve de
nada pensar en cosas que no van a volver a suceder.
Es mejor centrarse en el futuro, eso que está por venir.
Pero… ¿cómo sabemos qué va a suceder?
La vida cambia en un segundo, las cosas
se tuercen, salen al revés de como esperabas y a veces… solo a veces, la vida
te sorprende y las cosas salen justo como deseabas.
Lo único cierto es lo que ya has vivido. No podemos predecir
qué sucederá, pero debemos preguntarnos si lo que estamos haciendo hoy, nos ayudará
a estar dónde y cómo queremos estar en el futuro.
No podemos controlarlo todo, algunas cosas se escapan a nuestro control y solo cuando pasan lo vemos. Pero el resto de cosas están en nuestras manos, y en eso debemos centrarnos.
Somos los dueños de nuestro destino. Dicen que aunque la
vida reparte las cartas… somos nosotros los que decidimos cómo y cuándo
usarlas.
El futuro depende de muchas cosas, pero sobre todo de ti. No
cuentes los días, haz que los días cuenten. La vida es como un lienzo en blanco y nosotros tenemos una amplia gama de colores. Tú decides si usas escala de grises o le das color a la vida y pintas una bonita imagen global.
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